miércoles, 6 de febrero de 2008

vaya palo, soy libre


La libertad es una cosa muy seria, ya lo hemos hablado de sobra. Lo único que poseemos es una libertad condicionada, no podemos elegir entre infinidad de posibilidades sino que tenemos esta y esta otra opción delante y debemos escoger. Decimos que no somos libres porque en casa nuestros padres mandan, pero sí somos libres ( si hemos cumplido 18 años) de vivir en un piso de alquiler y trabajar o seguir viviendo bajo las normas de nuestros padres. Es decir, ser libre no es poder hacer lo que a uno le de la gana sino tener opciones aunque éstas no nos gusten.
Ahora bien, la libertad no es algo tan maravilloso como nos quieren vender desde que los franceses se revolucionaron. Desde luego que queremos ser libres, no queremos formar parte de ninguna de las formas de esclavitud que pueblan el planeta, pero la libertad no es tan divertida como se nos vende.
La libertad es una condena. Como decía J.P.Sartre, no hemos elegido nacer y no hemos elegido ser libres, pero "una vez arrojados al mundo" no tenemos más remedio que asumir que siempre podemos elegir, incluso entre la opción menos deseable y el suicidido. Parece un poco radical pero es así, no estamos obligados a nada, siempre podemos decidir otra cosa, nada nos determina, nos condiciona, así que todo lo que nos pasa es responsabilidad nuestra. He aquí la condena: la libertad es responsabilidad.
Muchas veces nos quejamos de que padres y profesores nos acusan de que no somos responsables, ¿a qué se refieren si no nos dejan ser libres?, siempre tenemos que acatar unas normas, aunque nos parezcan absurdas, como por ejemplo, asistir a clase diariamente. Y para más absurdo, asistir a la hora de tutoría, que es un derecho que se supone que tenemos. Obedecer las normas, acatar las obligaciones es una manera de ser libre aunque os parezca contradictorio. Hay que aprender a obedecer leyes ajenas, para finalmente, a medida que uno crece, saber obedecer y acatar las leyes y los principios que uno mismo se autoimpone. Esta es la definición de libertad que daba I. Kant, ser libre significa cumplir las leyes que nosotros mismos nos ponemos. Cuando con mucho criterio y buen gusto, no acusais a un compañero ante vuestros profesores o no hablais mal de él, porque habéis decidido que no vais a ser chivatos/as ni chismosos/as, estais siendo libres, estais obedeciendo vuestra propia ley, estais siendo responsables con lo que libremente habeis decidido.
Lo que los adultos no pueden entender, y seguramente vosotros tampoco si lo pensais un poco, es que hayais decidido libremente no asistir a clase. ¿De verdad esa decisión ha sido tomada bajo un principio lógico? ¿cuál?, si queréis seguir estudiando, aprobar, si os interesa decidir y crearos un futuro por vosotros mismos, ¿qué decisión es esa?. Piénsalo los adultos deciden que obedezcais a normas absurdas o los jóvenes se dejan llevar por condicionantes y no asumen o no quieren ver que son libres, que son responsables de lo que les pasa y de lo que les va a pasar. Porque reconozcámoslo, es un palo, que todo lo que te pasa sea culpa tuya.

1 comentario:

sandra dijo...

VAYA PALO??? yo creo que ser libre es guay, hace siglos que perseguimos esa libertad, a lo mejor deberíamos fijarnos en esos lugares del planeta donde no existe la posibilidad de elegir la carrera que quieres estudiar o ni siquiera se tiene acceso a una educación, a una alfabetización. Creo que la queja es de niño mimado occidental que no sabe lo que vale un peine por ahí y se cree que lo peor que te `puede pasar en la vida es tener que elegir, pues todos los males vengan por ahí!!!